Una madre, es una virgen, una bendición de Dios. La mía en especial es un angel que cayó del cielo y se estrelló en la tierra. Todo aquel que la conocía le preguntaba porque razón desprendía tanta luz y porque alumbraba tanto su gran aura.
Mi madre vivió, se casó, tuvo unos hijos maravillos y cuido de sus seres queridos protegiéndolos y haciéndoles creer en el amor.
Hoy se que Dios decidió hacer caer una de sus estrellas a esta tierra para que la estrella pudiera dar luz, paz y amor a los seres humanos.
Esta estrella vivirá eternamente y su belleza será siempre la de una virgen. Sus cabellos son de oro pues Dios quiso que relucieran como la Aurora y sus ojos marrones son como las profundas arenas que surcan constantemente el mar, porque Dios quiso que fueran penetrantes y que dejarán huella en los demás.
Feliz cumpleaños mama. Gracias por estar aquí entre nosotros para ayudarnos a brillar.
Tu hija que te quiere con toda su alma.
Marta

